El martes 12 de noviembre murió en Ciudad Real Mónica Jaramillo, una chica de 16 años. La joven había intentado suicidarse cuatro días antes para escapar del acoso escolar que sufría desde hacía tiempo. Es la desesperación extrema ante una situación de bullying, pero sin llegar a este trágico desenlace hay miles de niños, de adolescentes, que viven cada día situaciones de duro desprecio. Se sabe, hace muchos años que sucede y el gran problema es que se conlleva, como si fuese consustancial a la naturaleza humana. Y no es así, sólo hace falta cambiar la mirada, el enfoque social, al igual que se está haciendo con la violencia machista.
"Es prácticamente imposible que una persona que sufre bullying se salga por sí misma -señala el psicólogo Andrés González Bellido-, se siente culpable, tiene la autoestima por los suelos, por lo que se puede trazar un paralelismo con las víctimas de la violencia de género".
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